Oshi Adad, había aprendido
en el comienzo de la Civilización, toda la Magia de los Fenicios. Nacido en la
antigua Babilonia, educado por los sacerdotes de la diosa Ninhursag en la isla
de Chipre, emprendió su carrera sacerdotal en el pequeño poblado de Marí, en el
Mediterráneo, fue allí donde trasmitió los conocimientos a su Madre en
primer lugar y luego juntos instruyeron a los Sumerios. Más tarde dicha
Magia o Sabiduría fue conocida por los Reyes de Babilonia y todos los Faraones
de Egipto.
Y se levantaron Sacerdotes
y se formaron religiones basados en los conocimientos transmitidos por el joven
maestro. Los Poderosos ocultaron el conocimiento y tergiversaron las enseñanzas
para su propio beneficio y se organizaron sociedades secretas que controlaron
al pueblo con esos conocimientos. Muchas de esas organizaciones han sobrevivido
los tiempos y se encuentran aun entre nosotros.
Oshi Adad, siete mil años
más tarde, había recuperado los conocimientos que recibió de sus maestros
Fenicios y con ellos dio inicio al proceso de su propia iluminación.
Todos los días siguió la
misma rutina. En la cueva que había elegido como vivienda, alejado del mundo y
sus placeres sin más comodidad que una piedra que hacía el papel de almohada y
unos cuantos harapos sobre su cuerpo, continuó con su propósito.
Con el canto de los Búhos
se despertaba cada madrugada y se levantaba para meditar y cantar los mantras
más antiguos que civilización alguna haya conservado en la historia de la
humanidad.
Y esa mañana, El Sadhu de
Barba Negra, cantó una vez más:
- HAAAAA SHEEEENNNNN SAAAARAAAA
VIIIIIIIIIIT THZEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
-“Espíritu Divino, Sabio
Iluminado, lleno eres de Vida y de Luz”
Y su cántico retumbó en
cada piedra de la cueva y el sonido cubrió cada rincón del lugar e hizo que
todos los murciélagos salieran despavoridos en busca de otra habitación.
Repitió el mantra una y
otra vez hasta 144 veces
Y su voz sonaba como la de
un tenor y el sonido salía por la boca de la cueva y se escuchaba a kilómetros
de distancia del lugar. Y continuó:
- AAAAAA RRRRR IIIIII AAAAA MMMMM
- AAAAAA RRRRR IIIIII AAAAA MMMMM
- AAAAAA RRRRR IIIIII AAAAA MMMMM
- “ARIAM, la Madre de toda criatura
viviente, la luz violeta que viene desde el centro del Universo y permite la armonía
y la vida en todas las cosas”
Y prosiguió con otro
mantra que repetía una y otra vez y su sonido hizo temblar todo en la cueva:
- AAAAMMMM – OOOOMMMMM
–RAAAAAAA
- “AMONRA, la luz dorada que viene de
nuestro sol y permite la vida en este sistema y llena la mente de entendimiento”
Fue cuando la cueva se llenó de luz y el cuerpo del Sadhu comenzó a temblar,
sin embargo por tantos años de práctica, el hombre de la barba negra no cambió
su postura de loto y continuó:
- HAAAMMM-DAAAMMM-AAAMMM-EEEEEE-YAAAMMM-THZZZEEEEEEEE
- “Para que el hombre se mueva de su
lado humano hacia su lado divino y se mantenga en una sola dirección
desarrollando equilibrio entre su masculino y su femenino y sea lleno de luz”
El joven Sadhu cantó este
mantra y mientras lo hacía iba tocando en su cuerpo diversos puntos. “Con los
dedos índice y medio unidos, tocó un punto situado entre el hombro y la
clavícula derecha y cantó el sonido HAAAAMMMM, luego señaló el punto semejante
del lado izquierdo y cantó DAAAAMMMMM y continuó. Tocó el tercer
punto que se ubica en el centro de la línea del pubis y cantó AAAAAMMMMM, luego
el cuarto punto que se encuentra en el ombligo y cantó EEEEEE, luego el
quinto punto en el pecho, en la mitad de la línea imaginaria que se forma
uniendo las dos tetillas y se escuchó el sonido YAAAAMMM y realizando tres
círculos en forma de espiral y en contra de las agujas del reloj, cantó
THZEEEEEEEE y terminó en el ombligo prolongando el sonido
EEEEEEEE”
Daniel, es decir Oshi
Adad, continuaba su ritual cantando y de su boca se oyó el mantra:
- IIIIISSSSSSHHHHOOOO LAAAAAAAAMMMM
- “El hijo que se mueve en el
sendero”, y lo repitió hasta siete veces.
Continuó cantando, la luz se hizo cada vez más intensa, no se trataba de
cualquier luz, era como una nube que cubría todos los rincones de la cueva y se
concentraba más sobre la cabeza de Oshi Adad.
Y se oyó
el cántico de:
- DAAALAAAAIIIII OOOMMMM
DAAAALAAAAIIII
- “El lugar donde se origina el sendero
que has de seguir”, y lo repitió una y otra vez tocando con su dedo indice el
punto medio entre las dos cejas.
En ese instante, una luz
de color violeta rojizo, como la de un diamante, se dejó ver con claridad
saliendo de la frente del joven Sadhu y brillaba con tal intensidad que el as
de luz se extendía a unos seis metros fuera de su cuerpo.
Fue el momento en el cual Oshi Adad, vio como se abrían las ventanas del
conocimiento y pudo ver con claridad todo su pasado, vio todas sus vidas hacia
atrás, como 25 millones de años luz y hacia adelante del tiempo, con igual
intensidad.
Y vio el origen de todo lo
creado y vio el final. Y vio como los propósitos de HUM TARE HUM y NINHURSAG se
cumplían uno por uno. Y fue mucho lo que vio. Y vio lo que acontecía con cada
uno de los seres de la creación, desde el principio hasta el final.
Y continuó su canto
repitiendo varias veces::
- HUUUMMM TAAAREEEEE HUUUMMMM
Y vio que un portal
se abría en el techo de la cueva y como una columna de luz descendía
del cielo y la luz era de color blanco violeta y por ella
descendieron seres alados que lo acompañaron en su cántico y se escuchó un
coro increíblemente bello con el sonido:
- HUUUMMM TAAAREEEEE HUUUMMMM
Y Oshi Adad y los seres a
su costado cantaron el nombre sagrado de Dios.
Y una energía infinita cubrió el cuerpo de Oshi Adad y su cuerpo se elevó hasta
quedar flotando en el aire a la mitad entre el piso y el techo de la cueva y
sus ropas viejas fueron cambiadas en un abrir y cerrar de ojos y unas sedas de
color blanco y violeta envolvieron todo su cuerpo y su cabello y barba se
tornaron de color blanco.
Y acontecieron cosas esa
madrugada que no pueden ser escritas, pero fue mucho lo que sucedió.
Y luego el cuerpo de Oshi Adad reposó nuevamente sobre el piso y se extendió
como si estuviera durmiendo, inmóvil,
muy quieto.
Los seres de luz
retornaron por la columna o portal que había sido abierto hasta que la cueva
quedó en penumbra y sólo el cuerpo quieto y cubierto con tules blancos y
violetas, brillaba con una luz concentrada, como pegada a la piel.
Afuera de la cueva se oyeron ruidos humanos, muchos Sadhus de las cuevas
cercanas se habían acercado para ver al nuevo SADHU ILUMINADO.
Esperaron fuera, quietos.
Las horas pasaron lentamente y como a las 8 de la mañana tres hombres y tres
mujeres vestidos de blanco llegaron e ingresaron hasta el lugar donde se
encontraba el cuerpo del Sadhu.
En sus alforjas traían aceites aromáticos y con ellos untaron el cuerpo del
NUEVO HOMBRE y durante siete semanas se quedaron allí, acompañando al ILUMINADO
cuyo cuerpo se encontraba inmóvil como dormido.
Y los ritos que realizaron
los seres de blanco no pueden ser descritos, sin embargo sabemos que todos los
que esperaron fuera de la cueva ingresaron en un estado de éxtasis pues la
influencia de la luz y energía que salía de la cueva cubrió a todos y llenó sus
almas de paz.
Durante siete semanas los
que esperaban fueron nutridos por los seres de blanco con una especie de “pan”,
un alimento parecido a “motas de algodón” que al ingresar en sus bocas se
deshacía como si fuera azúcar, y era suficiente pues su hambre se
saciaba, no necesitaron más alimento que eso.
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