sábado, 29 de septiembre de 2012

EL SADHU ILUMINADO: CAPITULO 5




           
Todos los que estuvieron presentes, excepto los seis de blanco, lo siguieron y en el camino un hombre que llevaba un taparrabos como única vestimenta se acercó a Él y tirándose a sus pies dijo:

_Maestro, seremos todos tus discípulos

          El Sadhu Iluminado tomó al hombre por los brazos y ayudándolo a levantarse dijo con mucho amor en su voz:

_Andarán conmigo 40 días, luego cada uno tomará su propio sendero.

_Pronto nuestro mundo dará inicio a un nuevo destino, los karmas de las generaciones anteriores serán quitados de esta tierra y un NUEVO ORDEN será establecido y será necesario que muchos participen llevando consciencia a cada miembro de la familia humana.

_El hambre y la miseria de los humanos comenzará a erradicarse de la tierra sin embargo la envidia y el egoísmo aun prevalecerán.

_Entonces ¿qué haremos? – quiso saber el hombre del taparrabos.

_Sígueme 40 días y tendrás claro el sendero – dijo El Sadhu.

_Te seguiremos 40 días Maestro – aseguró el hombre del taparrabos.

     Llegaron a un valle muy hermoso y vieron un árbol que se diferenciaba de los otros pues tenía un brillo especial y el Sadhu se acercó a él y lo beso y las ramas del árbol se llenaron de frutos y los que acompañaban al Sadhu se nutrieron con aquellos frutos.

  El Sadhu llamó al hombre del taparrabos y le dijo:

_Genda Akannakis, fuiste mi compañero en Alashiya y juntos aprendimos los misterios de la vida, ahora siete mil años más tarde nos espera una gran misión. Cuenta a tus compañeros y dime cuantos son.

El hombre del taparrabos dijo:
_OSHI ADAD, THJ SI, ASU SHHR, ASU SHLM. – haciendo una pausa miró a los ojos del Sadhu y dijo:
_“NNSHL CSD XN THJS” – y rieron los dos hombres como ríen dos niños.
 “Oshi Adad, ahora te conozco y sé quién eres, eres el Hijo de la Luz, eres el Hijo del Conocimiento, “Ningún discípulo será necesario al final de los tiempos”

     Ambos recordaban las lecciones del Genda-akan HUMNANAKIS en los años de su preparación en la Isla de Alashiya, la lección había permanecido grabada en algún rincón de la mente de ambos seres, miles de años y ahora tenía sentido: “NiNSHaL CaSDa XiN THaJuS”, “Ningún discípulo será necesario al final de los tiempos”

     Akannakis poniéndose de pie se dispuso a contar a los seguidores y dijo:

_Maestro, incluyéndome somos 40 tus seguidores, 28  hombres y 12 mujeres.
    
El Sadhu no dio respuesta alguna, se puso de pie y continuó su camino, dirigiéndose siempre hacia el  norte. Y todo ese día caminó con Akannakis.

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