Todos los que estuvieron
presentes, excepto los seis de blanco, lo siguieron y en el camino un hombre
que llevaba un taparrabos como única vestimenta se acercó a Él y tirándose a
sus pies dijo:
_Maestro, seremos todos
tus discípulos
El Sadhu Iluminado tomó al hombre por los brazos y ayudándolo a levantarse dijo
con mucho amor en su voz:
_Andarán conmigo 40
días, luego cada uno tomará su propio sendero.
_Pronto nuestro mundo
dará inicio a un nuevo destino, los karmas de las generaciones anteriores serán
quitados de esta tierra y un NUEVO ORDEN será establecido y será necesario que
muchos participen llevando consciencia a cada miembro de la familia humana.
_El hambre y la miseria de los humanos comenzará a erradicarse de
la tierra sin embargo la envidia y el egoísmo aun prevalecerán.
_Entonces ¿qué haremos? –
quiso saber el hombre del taparrabos.
_Sígueme 40 días y
tendrás claro el sendero –
dijo El Sadhu.
_Te seguiremos 40 días
Maestro – aseguró el hombre del taparrabos.
Llegaron a un valle muy hermoso y vieron un árbol que se diferenciaba de los
otros pues tenía un brillo especial y el Sadhu se acercó a él y lo beso y las
ramas del árbol se llenaron de frutos y los que acompañaban al Sadhu se
nutrieron con aquellos frutos.
El Sadhu llamó al
hombre del taparrabos y le dijo:
_Genda Akannakis,
fuiste mi compañero en Alashiya y juntos aprendimos los misterios de la vida,
ahora siete mil años más tarde nos espera una gran misión. Cuenta a tus
compañeros y dime cuantos son.
El hombre del taparrabos
dijo:
_OSHI ADAD, THJ SI, ASU
SHHR, ASU SHLM. – haciendo una pausa miró a los ojos del Sadhu y dijo:
_“NNSHL CSD XN THJS” – y
rieron los dos hombres como ríen dos niños.
“Oshi Adad, ahora te conozco y sé quién eres, eres el Hijo de la
Luz, eres el Hijo del Conocimiento, “Ningún discípulo será necesario al final
de los tiempos”
Ambos recordaban las lecciones del Genda-akan
HUMNANAKIS en los años de su preparación en la Isla de Alashiya, la lección
había permanecido grabada en algún rincón de la mente de ambos seres, miles de
años y ahora tenía sentido: “NiNSHaL CaSDa XiN THaJuS”, “Ningún discípulo será
necesario al final de los tiempos”
Akannakis poniéndose de pie se dispuso a contar a los seguidores y dijo:
_Maestro, incluyéndome
somos 40 tus seguidores, 28 hombres y 12 mujeres.
El Sadhu no dio respuesta
alguna, se puso de pie y continuó su camino, dirigiéndose siempre hacia
el norte. Y todo ese día caminó con Akannakis.
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